EL INGENIERO FRUSTRADO

 

Siempre he sido una persona noble, sencilla, humilde, una persona a la que le gusta hacer las cosas bien, seguir la senda de lo correcto y respetar en todo a cualquier persona. Me he mantenido fiel a mis instintos, a mis sentimientos, a lo que siempre he querido ser desde que no sabía casi ni leer y preguntaba a papá el nombre de los pueblos, el nombre de las carreteras... viajar siempre me ha fascinado. Con el tiempo maduré me hice joven, aprendí los sabores de la alegría y la derrota. Siempre he sido un estudiante ejemplar, por lo menos lo he intentado, y creo que lo hice bien. Elegí mi carrera como vocación personal, lo único que me entusiasmaba en la vida, algo maravilloso de lo que nunca me he arrepentido. Es por ello que con 18 dulces años me encaminé en mi aventura, en mi gran aventura, mi gran escapada estaba a punto de producirse, estudiar Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

Creo en los valores del conocimiento y la experiencia como parte del éxito en cualquier faceta de la vida, o por lo menos mis padres es lo que siempre me han enseñado. He pasado 7 años de mi vida luchando contra mi propia vocación, guerra en la cual se produjeron importantes derrotas (Dibujo Técnico) y verdaderos logros (Resistencia de Materiales). 7 años de mi vida para conseguir mi sueño, mi deseo. No me considero ningún portento estudiantil, por lo que sacarme esta carrera a sido para mí algo extraordinario. Algo del cual un día, una vez finalizada la misma, me sentía el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Dominaría el agua a mi antojo, construiría puentes gigantescos, reformaría una ciudad entera, llenaría España entera de líneas de ferrocarril y un largo etcétera. 7 años de mi vida en conseguirlo, esto es maravilloso!!! Pero cuando desperté me di cuenta realmente donde estaba. Los días pasaban y mi teléfono no suena ¿Estará bien puesto mi teléfono en el C.V?

Finalmente trabajé unos meses, y me dí cuenta de lo que se mueve en el mundo de la construcción hoy día. Intrusismo profesional por doquier, sueldos ridículos con alto grado de responsabilidad por otro. Ahora estoy en paro. Alguien durante la época del boom inmobiliario se ha aprovechado de mis ilusiones, me ha robado mi entusiasmo, mi trabajo, mi salario, mi motivación y mi alegría. Pero soy Ingeniero de Caminos, y he luchado contra entes más poderosos (Taylor, Terzagui, Fourier etc..), me he forjado en las más cruentas batallas y volveré para reconquistar mi terreno avasallado.

 

Gracias a todas las personas nobles, honestas y trabajadoras de este mundo.

 

Publicado en la Revista del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos  Mes de Mayo